Cuando vi esta serpiente casi muero del susto. Pero después miré más de cerca… ¡y me quedé de piedra!

Lo que diferencia a los artistas de los que no lo somos, es que ellos ven el mundo con otros ojos, fijándose en detalles que para nosotros son invisibles.

Y lo que para el común de los mortales parece un simple trozo de chatarra, a los ojos de JK Brown, artista inglés de Gales, es una maravilloso material esperando a ser esculpido.



JK Brown comenzó sus estudios artísticos centrándose en las técnicas tradicionales y el hiperrealismo. Sin embargo, con el tiempo comenzó a interesarse por corrientes más innovadoras, y juntando eso con su ya desarrollado interés por la naturaleza y los animales, consigue resultados como estos:


El artista recorre las calles recogiendo trozos de metal que han sido desechados, y los guarda para darles una nueva vida: un simple trozo de hojalata se convierte así en un imponente caballo, un poderoso saltamontes o una escalofriante araña.


Brown consigue recrear a la perfección la belleza de la naturaleza en sí misma. Sus esculturas son increíblemente realistas, tanto que a veces pone los pelos de punta.

Pero no se trata sólo de construir bonitas obras de arte: detrás de sus esculturas se esconde una crítica a nuestra sociedad ultraconsumista. Construyendo algo hermoso a partir de desechos es su forma de canalizar la locura de constante consumo en la que vivimos.


Es increíble lo que este artista consigue crear a partir de algo tan cotidiano. Sólo hace falta un poco de metal y mucho, mucho talento. No hay que buscar muy lejos: la belleza se esconde allí donde nadie mira

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